Centro Espacial Tabanera - Machtres Aeronautica y Espacio

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Centro Espacial Tabanera

Espacio


La Estación Terrena Córdoba (ETC) efectúa la recepción regular de datos satelitales del territorio nacional, la plataforma continental y los países limítrofes, y realiza la Telemetría, Telecomando y Control (TT&C) de los satélites de las misiones argentinas y de las internacionales con las que se acuerde este servicio.

El Centro de Control de Misión es responsable de la planificación y operación y funcionamiento de los satélites, y elaboración de comandos de las misiones satelitales nacionales. Tambien  posee la capacidad para brindar apoyo a misiones de otros países como en el caso del satélite científico de la Agencia Espacial Italiana.
Han sido controlados por el Centro de Control de Misión los satélites SAC-A y SAC-B.  Actualmente se realiza la operación de
los satélites argentinos SAC-C y SAC-D.
El Centro de Control de Misión recibe telemetría en Banda S y Banda X y tiene la capacidad de transmitir comandos en Banda S, poseyendo una amplia gama de combinaciones entre modulaciones (FM, PM, PSK) y codificaciones de la banda base
(NRZ-L, NRZ-M, BI-PHASE, DBI-PHASE, etc.).
El Centro de Control de Misión nace con el lanzamiento del satélite SAC-B , el 3 de Noviembre de 1996. Por falla del sistema de separación del lanzador, el satélite quedó unido a la tercera etapa del mismo, evitando que el control de actitud pudiera estabilizarlo y además como consecuencia de la sombra producida por la tercera etapa del lanzador sobre los paneles solares  no permitió que se generara la energía suficiente para la recarga de baterías. Utilizando la carga inicial de baterías, durante varias órbitas se pudo recibir telemetría y comandar el satélite, probando de esta manera el perfecto funcionamiento del mismo y del Centro de Control de Misión.
El 3 de Diciembre de 1998 se lanzó el satélite SAC-A , experimento tecnológico que cumplió su misión exitosamente.
Finalmente se lanzaron los
satélites SAC-C y SAC-D, siendo su control, planificación y operación las tareas principales del Centro.

Hacia fines de los veinte, hubo una explosión de interés por el desarrollo de la tecnología de cohetes a nivel mundial, que emanaba de la Sociedad Alemana para el Viaje Espacial, formada en 1927. La Sociedad publicó revistas, debatió con sus oponentes y ofreció conferencias públicas sobre cohetes y vuelos a la Luna dondequiera, ¡desde universidades hasta sótanos de tiendas departamentales! Además, se realizó un modesto programa experimental con la participación del padre del viaje espacial, Hermann Oberth, y un entusiasta y joven estudiante, Werneher von Braun. Los resultados se publicaban en su revista mensual, y le dieron la vuelta al mundo.
Por todas partes surgieron sociedades hermanas de aficionados a los vuelos espaciales y los cohetes, y en los veinte y principios de los treinta, la Sociedad Alemana para el Viaje Espacial recibía solicitudes de información sobre sus actividades de todas partes del mundo, incluyendo Montevideo, Uruguay y Buenos Aires, Argentina. El corresponsal argentino era Ezio Matarazzo, un estudiante de química de primer año en la Universidad de Buenos Aires. En 1932, Matarazzo inauguró la primera revista astronáutica de Iberoamérica y formó un grupo de viaje espacial, el Centro de Estudios Astronáuticos. A pesar de que duró poco tiempo, la organización publicó artículos en Aeronáutica Argentina.

Al mismo tiempo, otra figura argentina más importante comenzaba una campaña de educación y organización para el nuevo campo de la exploración espacial. Como se informó en un periódico presentado en el Congreso de la Federación Astronáutica Internacional en el año 2000, por el doctor Oscar Fernández-Brital y el profesor Miguel Sánchez-Peña, el argentino Teófilo M. Tabanera comenzó a promover la exploración espacial en 1930.
Ese año, en un escrito publicado en la Mendoza Ilustrated News Magazine, Tabanera declaró: "La Luna nos está esperando. Se llegará a la Luna antes de lo que imaginamos. Este mundo es muy pequeño para nosotros; debemos tratar de extendernos más allá". Usando una comparación para que le quedara claro a los argentinos, Tabanera escribió: "Antes de que construyéramos la vía férrea Mendoza-Buenos Aires, construimos una más pequeña de Buenos Aires a Palermo. Alcanzar la Luna nos dará la certeza de que después llegaremos a Marte y más allá". Tabanera se ofreció como voluntario para "acompañar a la primera" tripulación en estas misiones, y dijo, "según veo, sólo necesitamos un poco de tiempo para resolver todos los detalles, elegir el mejor método y decidirnos a emprender el viaje".
Por el resto de su vida, Teófilo Tabanera dedicó un considerable esfuerzo a escribir libros sobre el viaje espacial, presentando documentos y discursos sobre la importancia de las aplicaciones de la tecnología espacial (como la educación a distancia), y a representar a Argentina en foros internacionales sobre el espacio. En 1979, escribió su último libro, Argentina ante el reto del tercer milenio.
En 1945, Tabanera se convirtió en el primer miembro argentino de la Sociedad Interplanetaria Británica. Tres años después, fundó la Sociedad Interplanetaria Argentina, la cual se convirtiría en la Asociación de Ciencias Espaciales de Argentina. Durante 10 años, publicó la única revista mensual sobre temas del espacio en Iberoamérica.

Teófilo Tabanera trajo la era espacial a Argentina, y la puso en contacto con las personas y las organizaciones internacionales dedicadas a la promoción de la exploración espacial. En 1950, asistió —como único delegado de una nación en vías de desarrollo— a la conferencia de la fundación de la Federación Astronáutica Internacional (FAI) en París, y participó en cada conferencia anual por los siguientes treinta años. Fue anfitrión del congreso de la FAI de 1969 en Mar del Plata, Argentina.
En 1952, Tabanera publicó un libro de bolsillo, titulado ¿Qué es la astronáutica?, que se convirtió en un éxito de librería y se reimprimió varias veces. "La mayoría de nosotros nos volvimos adictos al espacio debido a este libro", dice el autor del artículo acerca del informe Tabanera. Tabanera también dirigió una campaña pública para organizar estudios espaciales en Argentina y estableció la Comisión Nacional del Espacio, siendo él su primer presidente.
En la reunión de las Naciones Unidas en 1969, en Viena, dictó una conferencia sobre la educación a distancia usando la tecnología satelital para toda Iberoamérica, y en 1971, propuso un estudio muy detallado de cómo organizar mejor la educación en áreas remotas a través de la televisión vía satélite. Tabanera también asistió a todos los lanzamientos lunares del programa Apolo y al primer lanzamiento, en 1981, del trasbordador espacial, sólo unos cuantos meses antes de su muerte.
Cuando falleció, el diario argentino La Nación escribió: "La muerte del ingeniero Teófilo Tabanera significa, para nuestro país, la pérdida de un lúcido observador y un inteligente visionario que intentó traer el conocimiento y poner a su país en términos de igualdad y justicia dentro de la comunidad científica y tecnológica mundial". Tabanera asumió que Argentina, y muchas otras naciones de Iberoamérica, sería parte integral de esta gran aventura de la humanidad.

 
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